Zarnetske et al (2021) Intervencionismo climático; ¿es mejor el problema o la solución?

A pesar de las razonables dudas con respecto a los efectos concretos que tendrá el Cambio Climático, es evidente para la comunidad científica que el Cambio Climático de origen antropogénico, es decir causado por la actividad del hombre, es uno de los principales componentes del Cambio Global que ya amenaza nuestras civilizaciones.

Entre las posibles soluciones a esta amenaza, se pueden diferenciar las más tradicionales, preventivas, que se están poniendo ya en práctica y que pretenden reducir futuros efectos de la actividad industrial y económica sobre el sistema climático. Un ejemplo de este tipo de acciones son aquellas dirigidas a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Otro tipo de soluciones, más revolucionarias, pretenden ejercer un efecto directo sobre el clima, que vaya en sentido contrario al Cambio Climático, lo que se denomina intervencionismo climático. El intervencionismo climático tiene dos ventajas, la primera es que no requiere un decrecimiento económico, que es la principal resistencia a la aplicación de medidas preventivas, y el segundo es que tendría un efecto inmediato. Por ello, cada vez más ecólogos y científicos del clima se interesan en estudiar distintas posibles vías de intervencionismo climático.

Existen dos tipos de medidas intervencionistas sobre la mesa. Una es la captura de gases de efecto invernadero de la atmósfera, y la otra es la reducción de la radiación solar que calienta la tierra. Logrando aumentar el albedo terrestre artificialmente, es decir, reflejando parte de la radiación solar entrante, los humanos podrían lograr frenar repentinamente el calentamiento de la tierra. Una manera de lograr esto es a través de los aerosoles de azufre estratosféricos, que también son liberados durante las erupciones volcánicas en eventos en los que se ha observado la consecutiva bajada de la temperatura. Desde un punto de vista simplista, esta actividad reduciría la temperatura terrestre. No obstante, seguramente tendría muchos otros efectos secundarios sobre la salud de nuestro planeta, a los que no se les ha prestado la misma atención.

Al igual que está sucediendo con algunas vacunas, debido a los casos de trombosis, la pregunta que nos hacemos es ¿es la reducción de la temperatura causada por los aerosoles de azufre estratosféricos mejor que los efectos secundarios que pueden tener sobre los ecosistemas? En el caso de las vacunas, hay que aclarar que sí es mejor el remedio. Es normal tener miedo a padecer un efecto secundario tras vacunarse, pero se debe tener mucho más miedo a no vacunarse y contraer el virus. ¡Vacúnese en cuanto sea su turno!

En su paper “Potential ecological impacts of climate intervention by reflecting sunlight to cool Earth” (doi: 10.1073/pnas.1921854118), Zarnetske et al. (2021) nos alertan de la importancia de tener más en cuenta los posibles efectos secundarios ecosistémicos en el caso del intervencionismo climático.

Nos recuerdan los autores que las medidas intervencionistas no implican una vuelta hacia los equilibrios climáticos anteriores -esto se parece más a lo que hacen las medidas preventivas-. El intervencionismo implica un nuevo equilibrio planetario diferente, en el que asumimos que hay gases de efecto invernadero, pero añadimos otra capa de modificación humana, que amortigua algunos de sus efectos. En un paralelismo, la obesidad mórbida es un problema, entre otras cosas, porque puede llegar a impedirnos caminar con normalidad. Preventivamente, puede ponerse a dieta, pero como alternativa puede no hacer nada para evitar ser obeso pero, eso sí, comprarse un carrito motorizado que le permitirá desplazarse. Este, no obstante, no eliminará otros riesgos para su salud derivados de la obesidad. En este caso, el efecto que se amortigua es la subida de la temperatura media del planeta. Pero otros efectos de gases de efecto invernadero, como por ejemplo la preocupante acidificación de los océanos causada por el CO2 atmosférico, no se amortiguarían.

Zarnetske et al repasan cuales son los posibles efectos secundarios de estos aerosoles. Los más evidentes son los efectos físico-químicos directos, que son bien conocidos. El uso de aerosoles de azufre aumenta la luz difusa respecto a la luz directa que llega a la superficie de la tierra, y aumenta la cantidad de radiación ultravioleta respecto a la visible debido a su efecto negativo sobre la capa de ozono. Además incrementaría la cantidad de sulfatos en la atmósfera que eventualmente se depositarían sobre la superficie terrestre, potencialmente aumentando los eventos de lluvias ácidas. Algunas de las consecuencias de estos cambios serían climáticas. La más evidente serían modificaciones en el ciclo del agua y en los patrones de precipitación locales y globales.

Sin embargo, la naturaleza y magnitud de todos estos cambios es muy difícil de predecir. Este problema se agrava ya que dicho efecto puede ser diferente en distintas partes del mundo, dependiendo de sus características únicas, y sería desde luego diferente en función de la forma, región, y frecuencia de aplicación de los aerosoles. Además de ello, puede que el uso de estos aerosoles pueda tener a nivel local efectos positivos sobre otras facciones de los ecosistemas, como la fertilización del suelo que supone la deposición de sulfatos, reducir la frecuencia de incendios en las regiones con estaciones muy áridas y secas, o el posible efecto que los aerosoles tendrían sobre la fotosíntesis y captura del CO2 atmosférico por las plantas.

La vegetación, al hacer la fotosíntesis, captura gases de efecto invernadero y por lo tanto atenúa el cambio climático de forma preventiva. Sin embargo, como hemos visto en otra entrada de este blog, el aumento de la temperatura disminuye la actividad fotosintética de las plantas, al igual que hace la aridez, que también resulta del cambio climático. Los aerosoles disminuirían la temperatura, aumentarían la cantidad de luz difusa, y fertilizarían las tierras, tres efectos que podrían promover una fotosíntesis mas rápida, ayudando así a reducir la cantidad de CO2 en el aire. Por ejemplo, científicos reportaron un año después de la erupción volcánica de 1991 del Pinatubo, en Filipinas, un aumento del 23% en la fotosíntesis en bosques del otro lado del mundo, la Costa Este de Estados Unidos, asociada a los aerosoles.

Esto es, sin embargo, solo una posibilidad. El aumento de la cantidad de luz ultravioleta, altamente dañina para los aparatos fotosintéticos de las plantas, podría tener efectos compensatorios. Del mismo modo, al reflejar la luz, los aerosoles reducirían la cantidad absoluta de luz que les llega a las plantas y que estas necesitan para hacer la fotosíntesis. Por lo que es incierto si los aerosoles contribuirían a aumentar o a reducir la acumulación de gases de efecto invernadero en la atmósfera. Y, sobre todo, qué cantidad de aerosoles tiene un efecto o el contrario. Este es, sin duda, un asunto que debería ser estudiado en detalle por los ecólogos antes de poner en marcha estas medidas.

Si algo sacan en claro los autores de este paper son dos cosas. La primera, que el intervencionismo climático puede ser una tirita que ayude a que la herida no se infecte rápido, pero no podrán ser la solución a los problemas del Cambio Global. Es inevitable que nos centremos en la raíz del problema y atajemos sus causas, tomando las antes denominadas medidas preventivas. En el siguiente esquema, los autores nos muestran como en un escenario (izq.) donde solo se aplican aerosoles estratosféricos (SAI) para reducir la temperatura hasta el objetivo, pero se sigue aumentando las emisiones de gases de efecto invernadero, el impacto de estos aerosoles sobre los ecosistemas irá in crescendo, ya que la temperatura seguirá aumentando y con ella la cantidad de aerosoles que habrá que esparcir, hasta hacerse contraproducente. Además, si por cualquier motivo político se interrumpiese el intervencionismo, se desencadenaría un incremento de temperaturas brusco y de consecuencias inimaginables. Sin embargo, en un escenario (der.) en el que continuamos nuestros esfuerzos por reducir las emisiones, el uso temporal y parcial de las medidas intervencionistas podría ayudar a evitar efectos inminentes de las altas temperaturas hasta que se logre regresar a un equilibrio climático en el que estas medidas ya no fueran necesarias.

Efectos de los aerosoles de azufre estratosféricos en diversos escenarios de emisiones de gases de efecto invernadero, adaptado de Zarnetske et al (2021)

La segunda conclusión de los autores es que las medidas intervencionistas del clima son complejas y afectan múltiples elementos del planeta más allá del clima, y necesitan estudiarse más a fondo. La mayor parte de los científicos implicados actualmente en estos estudios son climatólogos, y se centran en los efectos directos, positivos y negativos, de las posibles acciones intervencionistas sobre el sistema climático. Sin embargo, concluyen Zarnetske et al., las consecuencias ecológicas son a la vez más complejas y están menos estudiadas que las climatológicas, por lo que son el principal componente de incertidumbre. Serán necesarias colaboraciones interdisciplinares entre climatólogos y ecólogos para estudiar los efectos de estas acciones antes de que se puedan emprender de forma segura.

Las medidas de intervencionismo climático para reducir la temperatura planetaria pueden ser complementarias de forma temporal, pero no nos eximen de seguir centrando los esfuerzos en medidas preventivas, como la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.

Publicado por Ciro Cabal

Soy ecólogo, investigador predoctoral en la Universidad de Princeton (New Jersey, US). Me interesa la ecología teórica de la vegetación, y las interacciones biofísicas entre plantas. También soy ecologista, pragmático más que extremista, pero muy preocupado por el Cambio Global y la poca concienciación social.

Un comentario en “Zarnetske et al (2021) Intervencionismo climático; ¿es mejor el problema o la solución?

  1. Magnifico artículo. Me encanta que me desbrocen el camino para llegar a artículos serios, en momentos en los que cualquier indocumentado tiene el mismo rango que el científico

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