Keesing et al (2010) COVID-19, ¿enfermedad o síntoma?

En diciembre de 2019 se detectó en Wuhan, China, el primer caso de COVID-19. Así comenzó una epidemia causada por la transmisión de un virus, el SARS-CoV-2, de animales a humanos. Tan solo tres meses más tarde, la Organización Mundial de la Salud declaró el estado de pandemia. Se dice que solo una vez cada cien años una epidemia llega a pandemia. Por ahora, parece que salen las cuentas: La última, la de la ‘gripe española’, sucedió exactamente en 1919. La mayoría describiría la pandemia actual como el mayor reto al que la humanidad se ha enfrentado en los últimos tiempos. Sin embargo, existen razones para pensar que es solamente un síntoma del Cambio Global.

Keesing et al. nos explican porqué puede ser ese el caso, en su paper “Impacts of biodiversity on the emergence and transmission of infectious diseases” (2010, doi: 10.1038/nature09575).

La conservación de la biodiversidad -o cantidad de especies que coexisten en cada lugar y el equilibrio entre sus poblaciones- es un bastión para el ecologismo. Y hay varios motivos para conservarla. La salud y el bienestar humano, alertan Keesing et al., se ven amenazados por las perdidas de biodiversidad por diversos motivos. La modificación de los patrones de transmisión de enfermedades infecciosas es uno de ellos.

¿Porqué en los ecosistemas con menos biodiversidad hay más epidemias?

Al principio de una partida de billar hay mucha diversidad de bolas de diferentes colores, algunas son rayadas y otras lisas. En ese momento, disparar la blanca con menos atino no parece tan grave, ya que por azar es tan probable meter una como otra. Sin embargo la cosa cambia al avanzar la partida. Si vas ganando, tendrás que demostrar cada vez más puntería para colocar tu última bola en una mesa dominada por las del adversario. Por el contrario, a tu adversario le pasará exactamente lo contrario: aun tirando con los ojos cerrados, seguramente golpee una de las suyas.

Lo mismo que con las bolas en la mesa, sucede con los animales que campan por las selvas y montañas. Se mueven, y se encuentran unos con otros. Si, como las bolas del perdedor, hay una especie dominante, los contactos entre animales de esa especie serán mucho más frecuentes. Puesto que las enfermedades infecciosas se transmiten generalmente durante encuentros entre animales de la misma especie, a menor diversidad, mayores probabilidades de contagio. La biodiversidad tiene lo que podríamos llamar un “efecto confinamiento” sobre la fauna del bosque.

Los autores mencionan también otras causas por las que la biodiversidad amortigua las epidemias. Por ejemplo, en ecosistemas claramente dominados por una especie, los agentes infecciosos -que también son seres vivos- pueden evolucionar y especializarse en ella. Al tener una diana claramente definida, pueden volverse mucho más infecciosos. Por el contrario, en un ecosistema muy diverso, especializarse cierra más puertas de las que abre, y los parásitos prefieren ser menos infecciosos a cambio de abarcar más especies.

Ya solo queda atar cabos: A menos animales infectados en los ecosistemas, proporcionalmente menor es la probabilidad de que uno de esos animales nos transmita un virus a los humanos.

Mapa extraído de Kessing et al (2010) mostrando las causas de zoonosis entre 1940y 2004, adaptado de JOnes et al. 2008.

Keesing et al. terminan mostrándonos como la aparición de enfermedades y epidemias humanas se relaciona con la bajada de biodiversidad, utilizando datos de más de trescientas enfermedades transmitidas por animales entre 1940 y 2004. Los datos, mostrados en el mapa superior, indican que cerca de la mitad de dichas nuevas enfermedades infecciosas se relacionan con actividades humanas que impactan negativamente sobre la biodiversidad, como son los cambios de uso del suelo, la industria alimentaria, la agricultura o la caza.

Parece que ya hemos interiorizado que, con el Cambio Global, aumenta la frecuencia de olas de calor en verano, o de huracanes durante el otoño. ¿Pasará lo mismo con las pandemias? ¿Cuándo llegará la siguiente?

Publicado por Ciro Cabal

Soy ecólogo, investigador predoctoral en la Universidad de Princeton (New Jersey, US). Me interesa la ecología teórica de la vegetación, y las interacciones biofísicas entre plantas. También soy ecologista, pragmático más que extremista, pero muy preocupado por el Cambio Global y la poca concienciación social.

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